




Este período tiene un especial significado en la vida política del Partido Comunista de Costa Rica, producto de las crisis cíclicas propias del modo de producción capitalista que se venían sucediendo y que en las primeras décadas del siglo XX en Costa Rica tiene profundas repercusiones, se produce un desencanto entre los trabajadores del campo y la ciudad, quienes se ven privados de la satisfacción de sus necesidades básicas, mientras paralelamente se va dando un proceso de privatización de la banca, la compañías eléctricas, entre otras, generándose así las condiciones objetivas para fundar el Partido Comunista el 16 de junio de 1931, movimiento que es impulsado por Carmen Lyra, un grupo de estudiantes de derecho “entre los que está Manuel Mora” , trabajadores y artesanos.
Paralelamente se da la confrontación de las tesis insurreccionales surgidas del triunfo de la Revolución Bolchevique de 1917, con la lucha parlamentaría, la cual se fundamenta en las mejores tradiciones democráticas y antiimperialistas de los sectores más evolucionados del país, lo que permite la consolidación del partido a partir del debate escrito y oral que conlleva a formar una identidad.


De la Huelga Bananera (1934 – 1940)
Uno de los movimientos sociales de mayor envergadura en la historia de la clase trabajadora costarricense lo constituyó la Huelga Bananera de 1934, que permitió la democratización de las relaciones obreros patronales en la Costa Rica del primer lustro de los años treinta. Durante esta etapa se dio una importante acumulación de experiencias en lo teórico y lo práctico, como la organización de los sindicatos, los comités de lucha y la estructura partidaria; lo que permitió plantear en el Congreso las premisas fundamentales, que guiarían a los comunistas costarricenses en el plano ideológico; se impulsa la creación del frente antifascista, y se trazó la política de alianzas, que sería el derrotero durante los tiempos venideros y en las que Manuel Mora participó activamente, como quedó registrado en el diario oficial, en las actas del Congreso y en la prensa partidaria.
Esta etapa fue una de las más relevantes en la vida política de Costa Rica, ya que marcó un hito en la historia contemporánea, al fragor de la Segunda Guerra Mundial, aprovechando las contradicciones entre el fascismo y la democracia, porque esta era la contradicción fundamental en ese momento histórico. Esto llevó al dirigente comunista a plantear una alianza estratégica que permitió pasar del pensamiento político a la institucionalización, como la forma más elaborada de síntesis.
La alianza de los comunistas, la Iglesia y el Calderonismo, provocó la aprobación de una legislación social de las más avanzadas para la época en el continente, entre las que cabe destacar el Código de Trabajo; en la práctica es la gran Reforma Constitucional, que en palabras de Manuel Mora sería la principal herramienta de lucha de los trabajadores. Nace dentro de este contexto, lo que se conoce como el “comunismo a la tica”, que viene a ser una síntesis dialéctica del pensamiento político de los comunistas costarricenses, al tener en cuenta las condiciones socio-históricas para dar la lucha de clases. En este periodo se sucedieron dos acontecimientos poco estudiados, el primero de ellos fue la posición de Manuel Mora Valverde, frente a las elecciones de 1948, la cual es derrotada en el seno del Comité Central del partido y la segunda, su participación como pacificador, en el marco de la Guerra Civil.



En este periodo le tocó a Manuel Mora definir la estrategia para la reorganización del partido en la clandestinidad, enfrentar la Guerra Fría y establecer los mecanismo de apoyo a la Revolución Cubana, proceso este que es una de las etapas más sobresalientes de América Latina y que permitió el reagrupamiento de las fuerzas a nivel nacional y el desarrollo de un plan de apoyo y solidaridad con los cubanos, en el frente internacional.
Es el período de transición al Socialismo en Cuba, donde se encuentra lo más acabado de la producción teórica de Manuel Mora Valverde, en lo económico, ético, social e institucional. Como exigencia imponderable del proceso de transformación y cambio que se estaba produciendo en América Latina y el resto del mundo, surge la tesis de las dos etapas, como una salida propia de la realidad costarricense, donde Mora Valverde reafirmó su decisión incuestionable de llevar adelante la construcción del Socialismo en Costa Rica. Se establecieron las estrategias partidarias para la creación de los frentes de solidaridad que apoyaron los movimientos revolucionarios en Centroamérica y en el resto de países latinoamericanos. Manuel Mora Valverde fue un auténtico estratega político en lo que respecta al proyecto político para derrotar la dictadura somocista en Nicaragua, junto a Humberto Ortega y Johnny Echeverría Brealy.








